LA MADUREZ DE REPENTE


La madurez de repente
un día cualquiera.
Con el tiempo justo
para huir de los espejos.
Te atrapa la mirada fija,
el gesto breve,
la cabeza alta;
no queda más remedio que rendirse.
La madurez de repente
un día cualquiera,
y ya somos intrusos
en nuestros propios cuerpos.

(De "El intruso")



EL LIMITE

Ya ves, tiendo a cero.
Las rodillas se evaporan
la vista no me llega, 
no me dejan los labios
calcular tu nombre.

Quiero que existas.

Si me vuelvo, veré tu rostro
pegado al cristal
la misma ventana,
los mismos ojos de pez siempre.

Aumenta mi silencio.

A estas horas
mi cuerpo en el espejo es nada.
Todo está aquí como al principio.

(De "Mensajes")



cuando el miedo era un vaso de agua lejos
en mitad de la noche

un amor para no nombrarlo

con la puntualidad del azar
que jamás pide permiso ni ofrece excusas

que te sacaba de quicio
que te metía el corazón en un puño

(Inédito)



después de habitar su boca
las ciudades carecen de importancia
los hoteles; también los hombres
el resto y él
Versalles, el Paramount
nada como la arena de la playa

(Inédito)



contra todo pronóstico
te amo
tómame la palabra
los labios
que no cese el frío
de quemarme la lengua

(Inédito)



nadie mejor que tú
sabe que nací perdida y pálida
que renuncié a respirar
cuantas veces pude
que aprender a mentir
no fue más que un juego
de palabras
que no valen los esfuerzos
que este amor
es un viaje
que avanza hacia la tierra
como una lombriz ciega
hacia la nada

(Inédito)

COLOFÓN

Este cuaderno dedicado a Isabel Bono se acabó de imprimir en las prensas de la imprenta provincial el día 17 de febrero de 1994 con el diseño de José F. Oyarzábal y cuidado de Javier La Beira. Es el número 180 de los Cuadernos Literarios del Centro Cultural de la Generación del 27.

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Incluye un prólogo de Rafael Inglada.