JUEGO DE DAMAS

-Qué estás leyendo.

-"Juego de damas".

-¿Y?

-A ver -digo yo, subiéndome a la barra del 'Flor de Lys'-, qué alguien me explique qué pasa si dos mujeres se desean.

Un tipo que entraba en ese momento se agarra los huevos y se larga. Dos chicos de ojos azulceleste se besaron. Ellas siguieron fumando. Sólo tú, niña del demonio, te acercas y me adviertes desde abajo:

-Anda déjalo, que se te ven las bragas.

Tu mano, mi pulso lentísimo, tu mano -la otra-, mi falsa fuerza, y ya estoy en el suelo, a su altura, ojos contra ojos, esperando una respuesta.

"Los deseos se instalan en el tiempo", dice Luz Sanfeliú, que se ha leído todos los libros que ha encontrado sobre homoerotismo femenino, hay pocas referencias históricas, advierte, y que "la orientación sexual se aprende, se modela y se transforma, como otras muchas variables de la personalidad en contacto con el entorno en que nacemos y vivimos". Ése sería el resumen.

Quizá el lenguaje del libro es demasiado académico (231 referencias sacadas de los 54 libros que componen la bibliografía) para alguien como yo, que sólo pretendía informarse, pero no dudo que tenga gran interés para nuevos estudios sobre el tema (de hecho, el libro ha recibido el VI Premio V. Kent de la Universidad de Málaga).

Que las mujeres han sido moneda de cambio, lo sabemos. Y es que mientras haya hombres -¿y mujeres?- que crean que estamos para abrir las piernas, que entre un hombre y salgan hijos, no habrá revolución que valga.

Las mujeres vivimos en un mundo hecho a medida y semejanza de los hombres. A ver si no, que significa esto: "cada vez que las mujeres han intentado conducirse como un ser humano, es decir, han deseado apropiarse de su derecho a comportarse con libertad han tenido que identificarse y ser identificadas como los varones" y "El doble funcionamiento de la moral patriarcal y de los poderes establecidos, por un lado, ha condenado con extrema severidad las prácticas homoeróticas y, por otro, las han tolerado ampliamente".

En plata: a los hombres les divierte ver a dos mujeres guapas, rubias y tetonas besarse en una cinta de vídeo, pero si las dos mujeres se besan en un café y son mujeres reales, morenas y con el pelo corto, las miran con rencor.

Y es que según la tradición histórica, el placer para los hombres es una necesidad y para las mujeres un capricho. Si 'el capricho' es entre mujeres, para qué contar.

Sanfeliú dice que en su estudio ha intentado evidenciar que la orientación sexual mujer/mujer también está elaborada culturalmente. Si es así, echo de menos en sus conclusiones que hable de la influencia de la religión en la conducta sexual entre mujeres y que no haya hecho una encuesta a mujeres que desean a mujeres para saber si en su relación existen roles dominantes (supuestamente masculinos) ya que el libro termina con esta pregunta: "la orientación sexual, ¿se podrá comprender entonces como una variable más de la personalidad, una elección polidimensional de un sujeto que combina las características de ambos sexos?" .

Teniendo en cuenta que el libro se subtitula "Aproximación histórica al homoerotismo femenino", no cabe reprochar que no diga que dicha elección -¿a veces?, ¿siempre?- no es siquiera consciente sino cuestión de hormonas.

Del viaje por la historia vuelvo encantada, sobrecogida: desde Grecia al siglo XX, o lo que es lo mismo, desde Safo a Natalie C. Barney.

Este libro es imprescindible para aquellas -y aquellos- que quieran una referencia histórica y un listado de libros (en orden cronológico) sobre mujeres que aman a mujeres.

"Querra usted ser mi amiga? ¿La más íntima de mis amigas? ¿Por encima de cualquier otra persona? ¿De cualquier otra cosa? ¿Una amiga para toda la vida?".

Y como si hubiera leído "Las bostonianas" de Henry James, responde:

-Yo te voy a querer siempre.

-Eso también lo dicen los hombres.

-Pero yo lo digo de verdad.

La he besado algunas veces para comprobar si es cierto que con la luz apagada todas las bocas saben a lo mismo: mentira. Cuando ella se mueve no hay música que valga. En la cama no sé.

-Tú no juegas mucho a las damas, ¿verdad? -se ríe, se aleja.

Soplada por no comer.

 

Publicado en la revista "nosOtras" nº 5. Bizkaia, 1999

Autora: Luz Sanfeliú.

Editorial: Atenea, 1999.

Número de páginas: 153.