Pues sí. Llego al "Mercadona" con mi cestito, como caperucita, y veo de reojo en la sección de productos de limpieza "Tierra de fregar", justo al lado de unas bolsas de serrín muy absorbente. Sobre el serrín se me han ocurrido varios chistes, de diferentes gustos en la escala del 1 al 10, que me guardo.

Cualquier producto con logo simple en colores básicos llama mi atención de inmediato, y se nota que Don José Adrián sabe de marketing: azul y rojo sobre blanco.

Centrándonos en la estampa, lo que más mola es la cara de resignación de las dos niñas, vestidas y peinadas en el año ¿74?, secando unos cuencos de cerámica (la pequeña es zurda). Me gusta imaginar que un día cualquiera de noviembre de 1974, José Adrián retratara a sus dos hijas en la cocina de su casa y luego la llevara a un dibujante local para que sacara parecidos en la estampa del paquete.

La cocina se ve que es de fuegos, nada de vitro, y el grifo no es monomando. Lo único que me despista es el bol de ensalada (¿comida sana en el 74?) que se observa a la izquierda del dibujo.

Junto al nº de registro aparece un nº de móvil que empieza por 907. Se ve que la empresa funciona y se renueva pero no lo suficiente.

En el anverso del paquete podemos leer: "Producto preparado especialmente para la limpieza de pisos, maderas, porcelanas, loza, baterías de cocina, vajillas, cristalerías, cubiertos, etc, etc. En caso de contacto con los ojos, lavar con abundante agua y avisar al médico. No dejar al alcance de los niños."

Esto último me ha confundido un poco, ya que las dos niñas de la estampa, juntas, no superan los 13 años.

He olvidado comprar el pan, pero me he traído un paquete como souvenir. Por 0,33 euros, ¿quién no tiene en casa 500 gramos de "Tierra para fregar"?

Aprovecho desde aquí para hacer un llamamiento a todos los consumidores: ¡Boicot a los productos americanos! ¡Volvamos a la "Casera-cola", al "Kas" (yo de naranja), a "la Toja" y la "Tierra de fregar José Adrián"!

Abril, 2003

Tuve que irme hasta La Mancha para adentrarme en el mundo de la venta por correo.

Salía yo de la casa en Tomelloso del poeta malagueño Antonio Muñoz Quintana y su novia Made, cuando mi indiscutible olfato para encontrar tesoros en contenedores y recipientes varios para las basuras me hizo recoger de la papelera del portal un catálogo Venca arrugado por las esquinas.

Siempre imaginé rebecas beige y pañuellos en tonos pastel 40x40 para anudar al cuello,al pensar en estos catálogos. Una vez, mi infinita curiosidad me llevó a enviar mis datos por e-mail a una empresa francesa que prometía catálogo de 400 páginas. Efectivamente, 400 páginas de la ropa que imaginaba. También ropa interior y accesorios. Pedí un pack de 4 bragas de algodón tipo short, porque con el primer pedido regalaban una maleta con ruedas, que siempre viene bien, y nunca más supieron de mí.

Definitivamente el catálogo Venca va más allá. La ropa tiene ese tufo para-todos-los-gustos siempre que uno no se salga del tiesto. O, lo que es lo mismo, ropa para gente aburrida.

Pero, ¿qué me dicen si les cuento que gracias al catálogo Venca puede usted anillar a su marido para que no vuelva a roncar? O, ¿qué no pagaría para que sus hijos no le rayen el parquet, aunque tenga que calzar con ridículos patucos-vaca (o malencarados patucos-gato) todas las sillas de la casa?

EL MUNDO DE LA VENTA POR CORREO ES CASCADA DE COLORES, YA LO DECÍA DISNEY, MÁGICO MUNDO DE COLORES...

Lo que no me cabe en la cabeza, desde luego, es que señoritas tan comedidas en su atuendo exterior, escondan debajo semejantes prendas íntimas que, quizá para amortiguar el shock, han sido rodeadas en la página de fajas enterizas color carne (ahora eufemísticamente llamado visón o champán).

En un capítulo de "Friends" oí hablar de las bragas agujereadas, pero pensé que eran cosas del guionista y su droga favorita.

¡Señora!, si sus noches se han vuelto aburridas, si está harta tanto de salsas rosas como del Punset y sus agujeros negros, ¡no lo dude y hágase cuanto antes con un lote de tangas agujereados y olvídese para siempre de las tijeras!

Cómo diría nuestro querido P. Tinto: "Qué moderno todo y qué bien pensao".

Marzo, 2004